Canelones inauguró el primer Museo a Cielo Abierto, Los Vagones, en ex centro clandestino de detención durante la dictadura
22 de Mayo, 2026
Se inauguró el Museo a Cielo Abierto Los Vagones, ubicado en el barrio Olímpico de la capital departamental, un espacio que funcionó como centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura cívico-militar en Uruguay. La actividad incluyó, además, el descubrimiento de la placa que declara al lugar como Sitio de Memoria.
El intendente de Canelones, Francisco Legnani, señaló que el sitio tiene una fuerte carga simbólica para el departamento y para quienes vivieron la dictadura. “Muchos vecinos de la capital departamental y de otras ciudades pasaron por aquí. Poder recuperar este espacio y generar un sitio de memoria es fundamental para las generaciones que vienen, que son quienes deberán sostener el nunca más”, manifestó.
El jerarca canario dijo que las peleas son dos: “la primera es encontrar hasta el último de los desaparecidos, pero la causa no termina acá, nosotros tenemos una pelea que va a ser eterna, que va a ser por el nunca más”. Asimismo, explicó que las obras demandaron un largo proceso de recuperación debido al deterioro estructural del lugar y a la necesidad de preservar sus características originales. “Fue un trabajo de mucho tiempo y de muchas direcciones involucradas. Había que tener cuidados muy específicos por el estado del lugar. Finalmente, hoy lo pudimos inaugurar y fue muy emocionante escuchar los relatos de quienes estuvieron detenidos acá”, expresó.
Por su parte, el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, destacó la importancia del espacio inaugurado, que, según dijo, deja múltiples mensajes. Por un lado, es un reconocimiento material e institucional por parte del Estado a quienes padecieron cárcel y tortura, pero también sostuvo que el espacio es muy significativo para mostrarle a las generaciones actuales y venideras las cosas que pasaron con la falta de democracia y con el terrorismo de Estado.
También resaltó el mensaje de esperanza y de construcción, ya que aseguró que las personas que pasaron por este lugar salieron con un mensaje de paz, integrándose a la sociedad e intentando construir un país. Finalmente, destacó que este es un espacio de memoria, “pero memoria no significa revancha, ni rencor, ni odio, significa esperanza y reconciliación entre todos los uruguayos”.
Por su parte, el director de Derechos Humanos del Gobierno de Canelones, Carlos Garolla, destacó la importancia histórica y simbólica del proyecto. “Es un momento muy importante porque es un proyecto que viene gestándose desde hace bastante tiempo, casi siete u ocho años. Que hoy se pueda concretar, además en el mes de mayo, el mes de la memoria, tiene un valor muy especial”, expresó.
Garolla sostuvo que el sitio representa “el primer museo abierto de un centro clandestino de detención en el país”, y afirmó que el objetivo es transformar “un lugar del horror” en un espacio de reflexión y construcción democrática. “Aquí se torturó, se secuestró y se cometieron todo tipo de vejámenes. Hoy se transforma en un lugar de memoria y reflexión para las nuevas generaciones, para que estas cosas no vuelvan a ocurrir nunca más”, afirmó.
La integrante de la Asociación Ágora - Identidad, Derechos Humanos y Memoria Canaria, María Julia de Izaguirre, explicó que el trabajo de la organización comenzó en 2016 con el objetivo de identificar y preservar espacios utilizados para la represión durante la dictadura.“Hemos trabajado en la recuperación de testimonios y en la creación de un archivo oral para visibilizar lo que ocurrió en estos espacios represivos”, señaló. Sostuvo, además, que el desafío principal fue evitar que estos sitios desaparecieran de la memoria colectiva. “Cuando estos lugares dejan de estar en el ámbito del saber, se produce una desaparición epistemológica, como si los hechos nunca hubieran existido”, afirmó. En tanto, contextualizó históricamente el funcionamiento del lugar dentro del aparato represivo nacional e internacional. “Lo que ocurrió aquí no fueron hechos aislados; este espacio formó parte de operativos represivos de carácter nacional e internacional, enmarcados en la Operación Morgan y el Plan Cóndor”, explicó.
El alcalde del Municipio de Canelones, Américo Puga, fue el encargado de dar la bienvenida al gran número de personas que se hicieron presentes en la inauguración de este museo a cielo abierto. “Hoy es un día muy esperado por el cual mucha gente que hoy se encuentra acá ha trabajado incesantemente y que soñaron este momento”, aseguró el alcalde en el inicio de su discurso. Además, señaló que las expectativas generadas fueron superadas ampliamente y “eso nos reconforta a todos, porque sabemos que nuestra Canelones también tiene memoria”.
Una jornada muy emotiva
La ceremonia tuvo emotivos testimonios de víctimas que estuvieron presas en los vagones. Una de ellas fue Blanca Calero, actualmente con 83 años: contó que estuvo presa a los 27 años, cuando era “una mujer joven, luchadora y un día me encapucharon y me trajeron acá y perdí la noción del tiempo que estuve y hasta el día de hoy sigo luchando por lo que empecé a los 26 años. Lucho por la verdad y la justicia y ahí voy a estar siempre”. Dijo que el museo inaugurado es un espacio que queda para los jóvenes, para que conozcan lo que pasó y cuál era la lucha, y valoró que “es un mimo a todo lo que se pasó ahí adentro; acá está nuestra historia y lo convirtieron en un museo”.
Roberto Piñeiro, otro de los ex presos políticos que estuvo presente en la ceremonia de inauguración, contó que fue detenido el 21 de abril de 1975 “por un momentito, unas horas” y terminó preso tres años y medio. Destacó la importancia de este museo, “para que los jóvenes y no tan jóvenes puedan conocer lo que ocurrió acá, en un lugarcito tan pequeño, en un pueblito donde nunca pasa nada, pero sí pasó”.
La jornada culminó con el descubrimiento de la placa de Sitio de Memoria y el corte de cinta inaugural del museo, que desde ahora funcionará como espacio abierto a la ciudadanía, con recorridos, actividades educativas y propuestas vinculadas a la construcción de memoria y derechos humanos. Con esta inauguración, Canelones suma un nuevo espacio de memoria colectiva que busca preservar la historia reciente, promover la reflexión y fortalecer el compromiso democrático de las futuras generaciones bajo una consigna central: nunca más terrorismo de Estado.
Sobre la obra
Esta importante musealización incluyó las áreas dentro del sitio de memoria que no se encuentran techadas y donde se conservan las distintas estructuras del centro clandestino de detención y tortura que han sido sometidas a intervenciones arqueológicas. El espacio se conforma por las zonas en las que se ubicaban los vagones (que han sido recreados a través de estructuras metálicas), las celdas individuales, el baño, las garitas de vigilancia, el celdario colectivo, la oficina de la policía técnica y el patio trasero. Cada una de ellas constituye una “estación” –punto de observación-contemplación que cuenta con información asociada– dentro de un recorrido marcado por la presencia de una pasarela y estructurado espacialmente a través de la anastilosis de los dos vagones. A su vez, a través de chapas metálicas móviles se recrea el sistema de pasillos y de espacios de comunicación que los vagones generaban y se refuncionalizaron los patines encontrados durante la excavación del sitio en asientos.
En el entorno de la edificación se construyeron nuevos pavimentos y se incorporó equipamiento de hormigón. También se incorporó vegetación donada por ex presos políticos que estuvieron detenidos en este centro clandestino de detención y tortura. Las obras implicaron una inversión estimada de $ 11.000.000. El financiamiento se realizó a través del fideicomiso aprobado por la Junta Departamental de Canelones en 2022 –en el marco del acuerdo entre la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Intendencia de Canelones–, presupuesto del gobierno departamental, recursos de la Asociación Civil Ágora y de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo.
La supervisión de los trabajos estuvo a cargo de la Dirección de Acondicionamiento Urbano perteneciente a la Dirección General de Espacios Públicos. El proyecto contó con el apoyo de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), la Asociación de Docentes de Educación Secundaria de Canelones (ADES Canelones), la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (FeNaPes), Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), Intersindical Canelones, Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) y el Sindicato de Obreros del Frigorífico de Canelones.