Camino a Ítaca, un proyecto que funciona como una metáfora del regreso al hogar, los obstáculos, los vínculos y la construcción colectiva, tomó forma de canción que fue grabada por un grupo de 21 personas privadas de libertad del INR Unidad N° 7 de Canelones, bajo la coordinación del músico y cantautor Gerardo Dorado “El Alemán”. La obra, compuesta en el taller Palabras en Movimiento, que es producto de un acuerdo entre el Gobierno de Canelones y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), toma el mito de Odiseo y su regreso a Ítaca como punto de partida.
La educadora del taller, Carolina Eizmendi, explicó que el proyecto se viene desarrollando desde hace tres meses y que el mito de Odiseo permitió abordar diferentes dimensiones de las experiencias personales y colectivas. “Tomamos ese mito y la parte de cuando tienen que pasar por la isla de las sirenas para trabajar algunas cosas con ellos en el taller”, señaló. En ese sentido, destacó que se trabajó sobre tres figuras centrales: Ítaca como representación del regreso a casa, las sirenas como aquellos “cantos que nos atraen, pero también nos destruyen” y la tripulación como símbolo de la necesidad de construir estrategias colectivas.
A partir de ese proceso, los participantes comenzaron a escribir sobre sus propias experiencias, sus “sirenas”, sus tripulaciones y aquello que representa Ítaca para cada uno. Esos textos se transformaron luego en una canción colectiva, con el acompañamiento del músico y cantautor Gerardo Dorado. “Construimos una canción a partir de lo que los participantes fueron escribiendo”, explicó Eizmendi. La instancia desarrollada permitió finalmente llevar esa creación a una grabación, en la que los participantes pudieron registrar sus voces.
El Alemán, quien desde hace varios años participa en distintas propuestas vinculadas al taller, fue parte del proceso creativo. En esta oportunidad, tomó los textos elaborados por los participantes y los transformó, junto al grupo, en una canción con una estructura vinculada al rap. “Ellos escribieron textos sobre su sirena, sobre su tripulación, sobre su Ítaca y a partir de eso yo tomé esas cosas que habían escrito y las llevé a rima”, explicó.
El músico destacó además la importancia de que los participantes pudieran enfrentarse a una experiencia nueva, como cantar frente a un micrófono y escuchar sus propias voces. “Lo más lindo me parece que es eso, enfrentarse al miedo que uno tiene”, expresó. Dorado también remarcó el valor de generar espacios que permitan mostrar otras dimensiones de las personas que participan del proyecto. “Cuando vienen acá, por ejemplo, y vos los ves en esto de ponerse adelante de un micrófono, esa humanidad, el no poder enfrentarse a las situaciones, el nervio que les genera”, sostuvo. Para los participantes, el significado de Ítaca adquirió distintas formas, aunque el regreso al hogar y el reencuentro con la familia aparecieron como elementos centrales.
Martín Delfino, uno de los participantes, contó que la experiencia le permitió acercarse a una actividad que disfruta y, por un momento, alejarse de la realidad cotidiana. “Cuando nos dijeron que íbamos a hacer una canción y me puse a escribir, me fui un poco de lo que es la cárcel y pude compartir un poquito lo que me gusta hacer”, relató. En su caso, Ítaca representa el regreso a su hogar: “para mí Ítaca es llegar a mi casa, compartir con mi familia de vuelta”.
Por su parte, Federico Parga contó que se trató de su primera experiencia cantando y reconoció los nervios que le generó enfrentarse al micrófono. Al hablar de Ítaca, la definió como “llegar al destino que uno quiere”, mientras que su deseo está vinculado a “llegar a mi casa, llegar con mi familia, hacer las cosas bien”. Robert Silva destacó el carácter novedoso de la propuesta y explicó que la canción fue surgiendo progresivamente durante los talleres. Para él, Ítaca representa una meta, mientras que su propio destino está relacionado con “hacer algo diferente, algo nuevo”, como la experiencia que acaba de vivir.